AMERICA LATINA Y TEORIA SOCIAL

LA VENGANZA DE LOS TRANSFUGAS, J. Sharpe

La Nación.cl

Para saber que la democracia es el menos malo de los sistemas los chilenos no necesitamos recordar a Winston Churchill. Nos basta con mirar a la diestra del Congreso y sus designados por el dedo binominal. Churchill, un típico patriota pedante del siglo XX, defendía la democracia de Hitler y otras pestes, en esa época en que los humanos creían en la ciencia, la economía y algunas artimañas más de los siglos ingenuos. Ahora ya sabemos que esos paradigmas servían para perpetuar castas en el poder, mezclarlas endogámicamente y mantener al gentío en la ignorancia y la exclusión, como en casa nuestra.

Cuando la democracia es un préstamo de las dictaduras, los tránsfugas elegidos pueden traicionar a sus secretarios generales y a sus electores, tal como han hecho Fernando Flores, ex ministro de Allende, y Adolfo Zaldívar, el profeta que se distinguió por atacar a los escolásticos neoliberales para corregir el modelo y que ahora sabemos que sólo quería que lo sentaran en la testera del Senado con los dueños del modelo.

Puercas mentiras. Queremos verlos en las próximas elecciones, ver si les bastan las fortunas acumuladas en sus regias vidas profesionales para conquistar y seducir ciudadanos. Flores y Zaldívar, senadores por la UDI, son dos retratos del binominalismo que la coalición que lleva cuatro mandatos en el poder ha preferido no tocar, satisfecha de sus dietas obesas.

En este siglo cínico y descarado languidecen las certezas. La advertencia de Santos Discépolo sobre la porquería que fue y será el mundo en el quinientos seis y en el dos mil también, es en lo que pensamos los ciudadanos estafados. No se trata de juzgar si Provoste tenía méritos o no para ser sancionada sino en las formas democráticas, perdidas en la noche de las constituciones gorilas, blanqueadas por los dedos democráticos. Los tránsfugas Zaldívar y Flores, jinetes de la venganza de los cuoteos, son perlitas del sistema político que ha producido esta desazón ciudadana, ese desdén del público que sale a ganar sus porotos cada día mientras esta casta escenifica su tragicomedia. Zaldívar y Flores producen el milagro de hacer ganar elecciones a la derecha, un prodigio que no se producía desde 1958, y que el ex ministro de Allende ha decidido romper.

En el siglo pasado, el poeta decía que “los inmorales nos han igualao”. En estos tiempos, los “inmorales” se rascan la panza ahíta, mecidos en la brisa de la impunidad que les confiere su casta de privilegiados, que quiere decir con leyes privadas, por cierto.

La mayoría ciudadana desaprueba la forma en que la ministra Provoste ha manejado su propia crisis y otra mayoría -quizá la misma- rechaza la hoguera donde la han cocinado los conjurados del desalojo, una tribu de conveniencia que mezcla a Flores con Jovino Novoa y los bate en la conjura de Allamand

Antes resultaba lo mismo ser derecho que traidor. Ahora esas categorías se han evaporado, los ciudadanos ya no investigan si somos derechos o traidores, asumida en el imaginario la traición como mecanismo de sobrevivencia en la nueva democracia, lejana de aquella pasión pedante de Churchill y sus socios de Yalta.Provoste es efectivamente una diaguita chica que pasaba por ahí, porque nadie se imagina a la Alianza -incluidos Flores y Zaldívar-, acusando a Pérez Yoma, Viera Gallo o Bitar. No tienen arrestos ni cojones para enfrentarse a peces gordos y sí llevan desde la colonia sometiendo a esas minorías. Le pegaron a una mujer chica, como siempre.

En el siglo XX el que no lloraba no mamaba y el que no afanaba era un gil. Ya fuimos afanados, ésta es la sociedad posafano. Aquí están los que lloraron y mamaron, pelucones y pipiolos, escenificando su estelar sin conmover a la audiencia, que apaga la tele y se va a dormir pensando en si mañana pasará o no el bus para llegar a la pega y poder subvencionar a los perlas.

Abril 19, 2008 Publicado por EDUARDO AQUEVEDO S. | Uncategorized | | Aún no hay comentarios

ZALDIVAR Y FLORES “SE VENDIERON A LA DERECHA”, SEGUN M.A. Garretón

El Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2007 analiza las consecuencias políticas derivadas de la acusación constitucional que hizo caer a Yasna Provoste y los panoramas que se vienen por delante.

A juicio de Manuel Antonio Garretón, la estrategia política de la Alianza en conjunto con los independientes en el Senado pasó del desalojo, planteado por Andrés Allamand, a una teoría del “cambalache”, donde no importa la procedencia política, pues no existe un proyecto país, sino únicamente un ánimo de dar golpes bajos al gobierno.

La Nación.cl

-¿Cree que se producirán otras acusaciones en la línea del desalojo?

-La teoría del desalojo es la que impera en la derecha, pero no es el camino para la alternancia. La derecha ve que tiene bloqueados todos los caminos y de ahí la desesperación y la necesidad de sentir que agrupa a más fuerzas. Por eso aprovechó la división en la Concertación con la salida de algunos para hacer el cambalache. Ya no importa ser de derecha, de izquierda o de la Concertación, lo importante es ganar. Yo lo llamaría la estrategia del cambalache, donde todo se vale. Pero eso no les va a dar frutos. Van a hacer una evaluación probablemente interna de que esto no fue todo lo positivo que ellos esperaban y entonces es probable que no vuelvan sobre el mismo camino, no porque no sea bueno para el país, porque la oposición y sobre todo el grupito que se les unió han abandonado cualquier idea de un proyecto de país, la idea es pura ganancia pequeña, de intereses electorales y de poder.

-¿Cómo queda el gobierno en este escenario?

-El gobierno sufrió una derrota, pero no le va a afectar del punto de vista electoral. Lo complicado es que se haga más difícil realizar alguna reforma y sacar adelante algunos proyectos pendientes. Se hace muy difícil la reforma al sistema electoral binominal. Si la derecha se opone, (Adolfo) Zaldívar y (Fernando) Flores también van a terminar oponiéndose, porque no va a poder romper el pacto con la derecha y se van a cobrar precios cada vez mayores para aprobar un proyecto. O sea, va a ser un chantaje todo el contenido de los proyectos. No hay que olvidar lo que dijo Fernando Flores respecto a que no se venden por un candy, entonces la pregunta que todo el mundo se hace es cuál es el precio que van a ir poniendo, porque se van a vender, ya se vendieron a la derecha por cuotas de poder con la presidencia del Senado.

-¿Ve en esto una posibilidad de pacto de la Concertación con la izquierda?

-La Concertación ha perdido muchas oportunidades de realizar un acuerdo importante con la izquierda extraparlamentaria. Ello implicaría que la DC esté dispuesta a hacerlo y se pueda construir una verdadera mayoría de centro izquierda, e implica también por parte de la izquierda extraparlamentaria la aceptación de los términos de una alianza. Hay que pensar una ampliación de la Concertación hacia los distintos sectores de izquierda, pero no por esto que pasó ahora, sino porque sería lo bueno para el país, para que haya realmente proyectos de reforma de la Constitución heredada y la corrección real del modelo económico.

-¿Cómo actuará la oposición en adelante?

-La oposición pierde mucho terreno político y electoral porque la acusación es vista básicamente del punto de vista ético, desde donde no tiene ninguna justificación. Aquí hubo una alianza espuria entre intereses electorales y de poder de un pequeño grupo que traiciona al electorado y a la Concertación, y una estrategia política de la derecha que es endurecer la oposición en un cálculo equivocado que es pensar que eso le trae algún dividendo político electoral. Hay desesperación de la derecha ante cuatro gobiernos en que pierde todas las elecciones, utiliza todos los distintos métodos y nada le resulta. Hay una exacerbación de las líneas más duras después de este pacto para atacar directamente al gobierno a cambio de darles alguna posibilidad electoral por parte del grupo de Flores. Esto no significa un cambio de orientación en el sentido que la derecha vaya a sacar ventajas, creo que perdió con esta operación en la que entró ciegamente por su pequeñez de cálculo.

Abril 19, 2008 Publicado por EDUARDO AQUEVEDO S. | Uncategorized | | Aún no hay comentarios

UNA DERROTA DE LA CONCERTACION, E. Aquevedo

La concertación sufrió una importante derrota al imponerse en el Senado la destitución de la Ministra de Educación Yasna Provoste. Parece claro que no es sólo un problema de simple persecución de una ministra por parte de la derecha, sino el resultado final de un conflicto político con varios episodios y de una cierta relación de fuerzas construida. La política es, como señala P. Bourdieu, un campo de batalla permanente, donde la posibilidad de convivencia armónica es una ilusión. Y quienes se enfrentan y dan batallas son fuerzas políticas que expresan intereses sociales, fuerzas que tienen como norte conquistar o controlar el poder para servir esos intereses. De ahí que la intervención de cada fuerza o alianza política en cada coyuntura es decisiva para modificar, en su favor, la relación entre dichas fuerzas.

En la situación chilena, la intervención de la Concertación o de sus componentes ha registrado, al enfrentar ciertos problemas claves, una secuencia de errores que han generado hasta hoy un debilitamiento de sus fuerzas en beneficios de la oposición de derecha. Señalemos cuatro problemas y errores básicos en el último periodo.

El primero se refiere al problema de la educación nacional heredado del pasado mediato e inmediato. En un contexto de descontento estudiantil persistente de más de una década y de precariedades múltiples del sistema educacional, en el primer año (2006) de gobierno de Michelle Bachelet, la fuerte movilización de los estudiantes secundarios (la llamada “revolución de los pingüinos”) puso aún más en evidencia la crisis del sistema educacional, a la cual el Gobierno responde sin audacia, no ataca ni resuelve los problemas de fondo denunciados hasta la saciedad, con lo cual mantiene e incrementa el descontento estudiantil y social referido al tema educacional. En concreto, se promueve una respuesta dentro del marco neoliberal vigente, cuando el movimiento social y la solución de la crisis (traducido en educación gratuita y de alta calidad para la gran mayoría) exigen una ruptura de ese esquema. Este primer conflicto y respuesta constituye un factor inicial de deterioro del apoyo y legitimidad de las fuerzas concertacionistas, que sigue operando hasta el presente en un amplio sector social.

Un segundo problema, planteado desde comienzos del año 2007 (Febrero), se origina cuando se implementa de la peor manera política y técnica imaginable una importantísima política pública, el Transantiago. Esta política fue un fracaso con fuerte y negativo impacto socio-político, que erosionó de nuevo y considerablemente el apoyo social y la legitimidad política del Gobierno y de la Concertación. No obstante las correcciones ulteriores, el problema sigue en gran medida sin resolverse, porque continúa dependiendo de una lógica privada, en circunstancias que se trata de un servicio público que debiera ser asumido resueltamente por el Estado, como lo muestran los numerosos países donde el sistema funciona adecuadamente. También este problema exigía una solución fuera de la camisa de fuerza neoliberal, y en la coyuntura la situación política lo permitía (incluso un sector importante de la derecha apoyaba la propuesta del senador Frei de estatizar el servicio de transporte). Este segundo factor interacciona negativamente con el anterior, incrementando el descontento social, como se verifica en todas las encuestas de opinión, no obstante recuperaciones parciales de apoyo al gobierno cuando despues de un año de esfuerzos considerables logra frenarse la debacle del transantigo mediante la gestión de Cortázar.

Un tercer problema mal resuelto es el de la ineficacia, anacronismo y focos de corrupción surgidos en el aparato estatal. Este problema grave es enfrentado también erróneamente por el Gobierno, posponiendo medidas profundas de modernización del estado y el establecimiento de sistemas de regulación y control que limitaran al máximo las diversas irregularidades y desórdenes administrativos recurrentes en el último tiempo. Este ha sido otro de los caballos de batalla de la derecha, con impacto también decisivo en el campo de fuerzas políticas, como lo muestra la acusación constitucional contra la ministra de educación y su reciente destitución por el senado. El conflicto tensionó al máximo las fuerzas políticas y evidenció una agresividad particular de la oposición de derecha, lo que movilizó apoyos sociales en favor del gobierno expresado en encuestas de opinión de los últimos días que indican un rechazo mayoritario al ensañamiento de la oposición contra la ministra.

En fin, el cuarto problema mal resuelto es el de las contradicciones al interior de los partidos de la concertación, especialmente en el PPD y en el PDC. En ambos organizaciones, conflictos y disidencias que no tienen necesariamente un trasfondo ideológico, sino pugnas por posiciones de poder interno, se transforman en situaciones antagónicas y catastróficas. Como lo señalamos ya en otra nota, esta gestión de los conflictos internos por parte de la dirección de esos partidos ha sido de una gran miopía o amateurismo. En organizaciones políticas modernas las disidencias internas son normalmente permitidas, reguladas e incluso institucionalizadas a través de tendencias, que normalmente expresan propuestas tácticas o liderazgos diferenciados, que pueden reforzar la fuerza y representatividad de una organización. Que un conflicto originado en liderazgos diferentes, y no en divergencias ideológicas profundas, concluya en la expulsión de uno de ellos (incluyendo a un importante grupo de parlamentarios, encabezados por Flores y Zaldívar), solo muestra debilidad política de la organización. Lo grave en este caso es que las crisis partidarias terminaron modificando la relación de fuerzas en el parlamento entre los dos grandes bloques políticos, en desmedro de la Concertación. La votación de la acusación constitucional contra la ministra Yasna Provoste fue la manifestación más ostensible de la pérdida de la mayoría de la concertación, como consecuencia de dichos conflictos mal resueltos.

Estos cuatro problemas han interactuado, están obviamente interconectados, continúan retroalimentándose, y marcan en esencia orientaciones de fondo de la concertación (fuertes lógicas y visiones neoliberales, especialmente en los tres primeros), así como cuestiones de cultura política, que erosionan el apoyo y la legitimidad social del bloque político en el poder. Mientras los cambios en esos ámbitos sólo se limiten a ajustes secundarios, y la decisión política de dar un giro más de fondo siga ausente, las fuerzas de la concertación en el tablero de ajedrez de la política nacional seguirán deteriorándose, perdiendo el potencial estructural o sociológico de apoyo que este bloque ha tenido desde sus orígenes, esto es, representar a lo esencial de los sectores medios y populares del país.

La derrota política de la Concertación en el Senado en este 16 de abril no podría explicarse adecuadamente sin considerar este contexto de conflictos, respuestas y errores del gobierno en los dos últimos dos años. Podría decirse que es al menos un “efecto colateral” de tal contexto. Pero es también una derrota con posible efecto boomerang para la derecha, que en la opinión pública sera probablemente penalizada, al menos en lo inmediato, por las apariencias de “venganza” y de” ajuste de cuentas” que este episodio revistió. Pero sería un grave error de la concertación apostar significativamente a una cierta victimización ante la opinión pública para modificar el cuadro de fuerzas en su favor a mediano y largo plazo. La clave de un cambio real solo radica en modificaciones importantes de su política general, al menos en los aspectos indicados, asi como en otro igualmente pendiente: la brutal desigualdad social y de ingresos en la sociedad chilena, como ya todo el mundo lo sabe.

Abril 19, 2008 Publicado por EDUARDO AQUEVEDO S. | Uncategorized | | Aún no hay comentarios