J. Stiglitz: LA ECONOMIA DE EE.UU., DESGARRADA POR LA GUERRA
JOSEPH E. STIGLITZ 13/04/2008, El País.
Algunos dicen que las próximas elecciones estadounidenses se centrarán en dos temas: la guerra de Irak y la economía. En los momentos en los que la guerra parece ir mejor de lo que se esperaba y la economía peor, la segunda eclipsa a la primera. Pero ninguna de las dos cosas va bien. En cierto sentido, no hay más que un solo tema, la guerra, que ha exacerbado los problemas económicos de Estados Unidos. Y, cuando la mayor economía del mundo está enferma -y está muy enferma-, todo el mundo sufre.
Antiguamente, se pensaba que las guerras eran buenas para la economía. Al fin y al cabo, es opinión general que la Segunda Guerra Mundial ayudó a levantar la economía mundial tras la Gran Depresión. Sin embargo, al menos desde Keynes, sabemos cómo estimular la economía por métodos más eficaces y capaces tanto de aumentar la productividad a largo plazo como de mejorar los niveles de vida.
Pero esta guerra, en concreto, no ha sido buena para la economía por tres motivos. En primer lugar, ha contribuido a subir los precios del petróleo. Cuando Estados Unidos emprendió la guerra de Irak, el crudo costaba menos de 25 dólares (16 euros actuales) el barril, y los mercados de futuros esperaban que se mantuviera en ese nivel durante diez años. Los expertos en futuros eran conscientes del crecimiento de China y otros mercados emergentes, pero confiaban en que el suministro -sobre todo, de los proveedores de bajo coste de Oriente Próximo- aumentara de manera paralela a la demanda.
La guerra alteró la ecuación. La subida de los precios del petróleo significa que los estadounidenses (y los europeos, y los japoneses) están pagando cientos de millones de dólares a los dictadores de Oriente Próximo y a los exportadores de crudo en otros países, en vez de gastar ese dinero en casa.
Además, el dinero de Estados Unidos dedicado a la guerra de Irak no estimula la economía de este país tanto como el que podría invertirse en carreteras, hospitales y escuelas, y tampoco contribuye de la misma forma al crecimiento a largo plazo. Los economistas utilizan la expresión “éxito por dólar”, es decir, cuánto estímulo económico proporciona cada dólar que se gasta. Y es difícil imaginar menos “éxito por dólar” que el del dinero que se paga a un contratista nepalés que trabaja en Irak.
Con la salida de tantos dólares al extranjero, la economía estadounidense debería haber evidenciado desde hace tiempo una situación mucho más débil de lo que parecía. Sin embargo, al mismo tiempo que el Gobierno de Bush intentaba ocultar los verdaderos costes de la guerra mediante una contabilidad incompleta y confusa, los fallos de la economía permanecieron ocultos gracias a una inyección de liquidez de la Reserva Federaly una normativa fiscal poco estricta.
Se inyectó tanto dinero en la economía y los reguladores fueron tan poco rigurosos que uno de los principales bancos de Estados Unidos hizo publicidad de sus préstamos con el lema “Cualificado desde que nace”; es decir, en la práctica, no había que cumplir ningún requisito para obtener un crédito. En cierto sentido, la estrategia funcionó: la burbuja inmobiliaria alimentó el auge del consumo mientras la tasa de ahorro se desplomaba a cero. Las debilidades económicas quedaron pospuestas hasta fecha posterior; el Gobierno de Bush confiaba en que no habría que rendir cuentas hasta después de noviembre de 2008. Pero la situación empezó a empeorar en agosto de 2007.
El Gobierno de Bush ha reaccionado ahora con un paquete de estímulos que es demasiado escaso, llega demasiado tarde y está mal diseñado. Para ver lo insuficiente que es, no hay más que compararlo con los más de 1.500 billones de dólares que constituyeron los préstamos con garantía hipotecaria en los últimos años, gastados, en su mayor parte, en consumo. Esa apuesta -basada en la convicción de que los precios de la vivienda iban a seguir subiendo sin cesar- ya no puede sostenerse.
Con la caída de los precios de la vivienda (que va a continuar) y con los bancos inseguros sobre su situación financiera, las instituciones de préstamo no prestarán y las familias no pedirán prestado. Por tanto, aunque es posible que la liquidez inyectada en el sistema financiero por la FED haya impedido el desastre, no va a estimular demasiado el consumo ni la inversión. Por el contrario, irá a parar en gran parte al extranjero. En China, por ejemplo, están preocupados por la posibilidad de que el estímulo de la FED contribuya a aumentar su inflación nacional.
Existe un tercer motivo por el que la guerra de Irak es también negativa desde el punto de vista económico para Estados Unidos. No sólo este país se ha gastado ya mucho dinero en ella -12.000 millones de dólares mensuales, y suma y sigue-, sino que queda aún mucho por pagar, como los gastos de compensación y asistencia sanitaria al 40% de veteranos que vuelve con algún tipo de discapacidad, en numerosos casos muy grave.
Además, esta guerra se ha financiado de manera distinta a cualquier otra guerra de la historia de Estados Unidos y, tal vez, de la historia reciente de cualquier país. Lo normal es que los países pidan un sacrificio común, del mismo modo que piden a sus jóvenes, hombres y mujeres, que arriesguen sus vidas. Se suben los impuestos y se produce un debate sobre qué parte de la carga hay que pasar a las generaciones futuras. Pero en esta guerra no ha habido esa discusión. Cuando Estados Unidos la inició había un déficit. Sin embargo, cosa extraordinaria, Bush pidió y obtuvo un insensato recorte fiscal para los ricos. Eso significa que cada dólar que se ha gastado en la guerra se ha pedido prestado.
Por primera vez desde la Guerra de Independencia de Estados Unidos, hace dos siglos, el país ha tenido que recurrir a acreedores extranjeros, porque las familias estadounidenses no han ahorrado nada. Las cifras son difíciles de creer. La deuda nacional ha aumentado un 50% en ocho años, y casi un billón de dólares de ese aumento es debido a la aventura bélica iraquí; una cantidad que seguramente se incrementará a más del doble en los próximos 10 años.
¿Quién iba a pensar que una Administración podía hacer tanto daño en tan poco tiempo? Estados Unidos y el mundo seguirán pagando las consecuencias durante decenios.
Joseph E. Stiglitz es catedrático de Economía en la Universidad de Columbia y premio Nobel de Economía en 2001. Su último libro, escrito en colaboración con Linda Bilmes, es The three trillion dollar war: the true costs of the Iraq conflict. © Project Syndicate, 2008. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
FMI RENIEGA AHORA DE POLÍTICAS NEOLIBERALES?
Los organismos internacionales ante la crisis
LAS TURBULENCIAS FORJAN UN NUEVO ‘CONSENSO DE WASHINGTON’
C. P. - Washington – 13/04/2008, El País
A diferencia de otras cumbres en las que coinciden el FMI, el Banco Mundial y el G-7, Washington es esta vez un remanso de paz. Los controles policiales son dignos de Estados Unidos, pero no han aparecido por la capital estadounidense los manifestantes antiglobalización. No hay protestas, apenas se oyen ecos de las concentraciones contra la guerra de Irak ante la Casa Blanca. Nada. Y, sin embargo, la profundidad de la crisis financiera y la aparición de la crisis alimentaria han alimentado las tensiones entre el ejército de funcionarios, ministros, banqueros centrales y demás representantes del mundo económico y financiero que se dan cita en Washington.
La capital estadounidense vio nacer el denominado consenso de Washington en la década de los noventa: 10 instrumentos de política económica con tintes marcadamente neoliberales, a favor de una especie de darwinismo económico: la supervivencia del más fuerte en un mercado dominado por la competencia y la relativa ausencia de reglas de juego. Durante años eso se tradujo en innovaciones financieras y en enormes beneficios para el sector bancario. La actual crisis financiera -la mayor desde los años treinta- es consecuencia de esos excesos, a juzgar por el puñetazo en la mesa del G-7 y el FMI, que parece cerrar esa página de la historia económica.
Al frente del Fondo Monetario Internacional, el socialista francés Dominique Strauss-Khan explicaba el jueves lo que después han repetido durante el fin de semana las principales instituciones multilaterales, desde el Banco Mundial al poderoso G-7, en lo que parece un nuevo consenso de Washington, pero con un guión distinto.
“Somos partidarios de distintos tipos de control, que van desde las intervenciones de los bancos centrales para paliar la sequía en los mercados de crédito hasta aumentar los sistemas de control de riesgo y de supervisión financiera”, además de “el uso de fondos públicos si la situación lo requiere”, dijo ante los periodistas el sucesor del español Rodrigo Rato en la institución. Eso, poco más o menos, es todo lo contrario de las recetas que ha predicado el poderoso Fondo Monetario Internacional durante años y años.
La crisis económica actual es grave, J.Stiglitz
La actual crisis es la peor desde la Gran Depresión, dice Stiglitz
■ El problema es que 2 millones de estadunidenses van a perder sus casas porque no pueden pagar sus créditos, advierte
■ Flexibiliza EU regulaciones sobre grandes financieras hipotecarias
Wellington, 19 de marzo. La Jornada.
El premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, aseguró hoy en Nueva Zelanda que la actual crisis financiera es la peor que atraviesa el mundo desde la Gran Depresión de los años 30.
En su opinión, el recorte de tasas que el martes realizó la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) no tendrá relevancia alguna. Stiglitz lamentó que el gobierno del presidente George W. Bush asistiera económicamente a bancos, pero no hiciera nada para que la gente pobre pueda permanecer en su casa, lo que contribuiría a estabilizar el mercado de la vivienda.
“Tendrá algo de impacto, contendrá un poco la sangre, pero no está enfocado a los problemas fundamentales que subyacen al colapso del sector financiero”, explicó.
Stiglitz, distinguido con el Nobel de Economía en 2001, estuvo al frente del Banco Mundial y dirigió el comité de asesores económicos del ex presidente estadunidense Bill Clinton.
Para el economista, que se encuentra en Nueva Zelanda para impartir unas conferencias, el problema principal es el hecho de que se calcula que unos 2 millones de estadunidenses van a perder sus casas porque no pueden pagar sus créditos, que exceden el valor de las propiedades, ya que los precios de la vivienda han sufrido un considerable retroceso.
“Es muy sencillo hacer algo al respecto”, añadió, y propuso que el gobierno estadunidense ayude a reducir el valor de las hipotecas hasta 90 por ciento del valor de una vivienda, lo que permitiría a la gente a conservar sus propiedades.
En Washington, el vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, dijo que la economía atraviesa “un sendero turbulento”, un día después de que el secretario del Tesoro, Henry Paulson, reconoció que la economía de Estados Unidos está en un “fuerte declive”, y luego que la Fed recortó las tasas de interés en tres cuartos de punto (0.75 por ciento) para dejar la tasa rectora en 2.25 por ciento.
En otro intento por incentivar el sistema financiero de la principal economía del mundo, el gobierno estadunidense flexibilizó este miércoles las regulaciones sobre las dos mayores financieras hipotecarias del país, Fannie Mae y Freddie Mac, para permitirles comprar más hipotecas e inyectar unos 200 mil millones de dólares al mercado hipotecario.
La Oficina Federal de Supervisión de Mercado Inmobiliario (OFHEO, por sus siglas en inglés, y órgano regulador del gobierno) levantó con efecto inmediato restricciones a las firmas Fannie Mae y Freddie Mac para que jueguen un papel más importante en estabilizar a los mercados hipotecarios. La OFHEO dijo que las financieras podrán comprar o garantizar hasta 2 billones de dólares en hipotecas este año, al reducirles a 20 por ciento, desde el 30 por ciento anterior, el monto de capital extra que las compañías eran obligadas a retener, luego de irregularidades contables en ambas firmas.
Por otro lado, la Asociación de Banqueros Hipotecarios dijo que las solicitudes de hipotecas disminuyeron 2.9 por ciento, a 652, en la semana concluida el 14 de marzo, el nivel más bajo desde diciembre.
Además, el banco Lehman Brothers Holding recibió un préstamo de una nueva línea de crédito de la Fed que abrió directamente para los bancos de inversión. El diario New York Post informó que el presidente de Bear Stearns busca un comprador que mejore la oferta de 2 dólares por acción que anunció JP Morgan el pasado domingo.
EE UU está al borde de la recesión según OCDE
La OCDE certifica que la economía de EE UU está al borde de la recesión
La zona euro aguanta mejor el embate de la crisis inmobiliaria y financiera
A. B. / AGENCIAS - Madrid / París – 21/03/2008, El País.
Para la economía de Estados Unidos, la recesión es una posibilidad que cada vez está más cerca de tornarse en certeza. Muchos expertos, con el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, a la cabeza, dan por descontado que el PIB estadounidense ha dejado ya de crecer y que su valor se reduce. Pero la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) es el primer organismo multilateral que constata que EE UU puede entrar en recesión este año.
En la última revisión de sus previsiones para este año, la OCDE, que aglutina a las principales economías occidentales, reduce de forma notable su estimación para Estados Unidos. Así, mientras la previsión para la zona euro no se cambia (1,9%), el crecimiento anual del PIB estadounidense en 2008 pasaría del 2% al 1,4%. Un vaticinio que se apoyaría en una recuperación a partir de la segunda mitad del año, porque hasta el verano el panorama es poco alentador. El informe apunta a un crecimiento sobre el trimestre precedente del 0,1% entre enero y marzo, y un estancamiento (0%) entre abril y junio.
El responsable del servicio de estudios de la OCDE, Jorgen Elmeskov, explicó que la economía de EE UU “está básicamente estancada”, pero que la previsión es el valor central de una horquilla en la que también se vislumbra la posibilidad de una contracción intertrimestral en el primer trimestre (hasta el -0,4% del PIB) y en el segundo (-0,5% del PIB). Los expertos consideran que una economía entra en recesión cuando acumula dos trimestres consecutivos en los que se reduce el valor de su PIB. En el caso estadounidense, la última ocurrió en 2001, tras los atentados del 11-S en Nueva York.
La OCDE suele revisar sus previsiones anuales en marzo, sólo tres meses después de la estimación de diciembre, lo que revela que los expertos del club de países desarrollados creen que el deterioro de la economía estadounidense está siendo muy rápido. Según desveló la agencia italiana Ansa, el FMI comparte este análisis y en un informe cuya publicación está prevista para el 12 de abril, mantiene que EE UU “está cerca de una posible recesión”.
La OCDE achaca el declive estadounidense al impacto de la crisis hipotecaria -”la economía real ya no está al abrigo de las turbulencias financieras”, dice el informe-, y al frenazo del mercado inmobiliario. Según el informe, el recorte de la inversión en viviendas ha detraído un punto porcentual del crecimiento en Estados Unidos en los dos últimos años, y su peso en la economía se ha aligerado hasta dimensiones similares a 1982, cuando EE UU vivió una de sus peores crisis en las últimas décadas.
El economista jefe de la OCDE aseguró que la restricción del crédito derivada de la crisis financiera internacional afectará a todas las economías avanzadas. Pero también dejó claro que Europa no “sufre tanto” las consecuencias de las turbulencias en los mercados y que la situación en el sector inmobiliario es “divergente”.
Elmeskov indicó que, en algunos mercados inmobiliarios, como los de España e Irlanda “se ha iniciado un ajuste que va a seguir en otros”, pero que los riesgos son “mucho menores” que en EE UU.
Las dos principales economías de la zona euro se quedarían en un crecimiento del 1,8% anual, mientras Italia tendría la expansión más débil (1,1%). La OCDE no presentó datos para otras economías de la eurozona, aunque un portavoz del organismo confirmó que el crecimiento de España se situará claramente por encima de esas tasas: la última predicción de la OCDE sitúa el crecimiento del PIB español en el 2,5%, seis décimas por debajo de lo estimado por el Gobierno para 2008.
Debatir sobre la globalización, M. Castells
Debatir sobre la globalización, un triunfo
Manuel Castells, Sociólogo español
La Jornada
El gran triunfo del movimiento altermundista, hasta el momento, es haber logrado someter a un debate social y político a la concepción globalizadora capitalista y demostrar que existen otras alternativas. Gracias a eso, los dirigentes de los organismos financieros y defensores de la globalización neoliberal han caído en cuenta que el mundo no puede ser gestionado con base en lo que dicta el mercado, pues existen una sociedad, instituciones, valores y movimientos sociales con los que se debe negociar.
Sin embargo, por las condiciones en la que nos encontramos, ahora es necesario suscribir ”un pacto social global”, pero el problema es que aún no se sabe cómo concretarlo, afirmó el sociólogo español Manuel Castells, durante su conferencia magistral ¿Es sostenible la globalización en América Latina?, en la Universidad Iberoamericana.
A escala internacional, apuntó el especialista, entre los dirigentes y movimientos sociales existe una clara conciencia de que hace falta crear instituciones capaces de gestionar la revolución tecnológica y la economía global. Este es un proceso no sólo racional, sino de lucha social y de elaboración de proyectos políticos alternativos. ”A la vez, lucha política, elaboración de proyectos y negociación entre distintos actores.”
Entrevistado antes de dictar su ponencia, Castells señaló que la creatividad de la lucha altermundista radica en que consiste en una red de movimientos sociales centrados en la comunicación por Internet y en la política mediática, donde confluyen muchos proyectos y tendencias distintos.
”Escuché una vez una frase excelente: el movimiento globalización demuestra que en las condiciones actuales de nuestra sociedad, ‘el pueblo desunido jamás será vencido’, porque hay una diversidad suficiente para expresar la gama de intereses sociales, ideologías y valores, pero juntos en una cosa: la globalización no es democrática y tiene que ser sometida a debate y control de las sociedades”, puntualizó.
Castells señaló que pese a que el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas todavía no entra en vigor ni concluyen las negociaciones, la experiencia ha demostrado que la ”globalización comercial no es simétrica” entre competidores comerciales.
”La economía que más crece en América Latina -indicó- es la urbana informal, allí se concentra casi 40 por ciento de la fuerza de trabajo de la región.”
Metástasis de la crisis financiera, A. Nadal
por Alejandro Nadal, La jornada
La idea de que la crisis financiera que atraviesa Estados Unidos se debe a una anomalía en un segmento del sistema de préstamos hipotecarios es equivocada. Los créditos hipotecarios irresponsables y de mala calidad no hubieran sido capaces de generar por sí mismos esta crisis. Hay conexiones profundas en el sistema financiero que explican por qué podríamos estar presenciando el estallido de la peor catástrofe financiera desde 1930.
Los créditos hipotecarios de mala calidad se originaron en la competencia interbancaria para dominar el mercado estadunidense. En esa lucha los bancos recurrieron a colocar créditos hipotecarios irresponsables, sin análisis de historial crediticio, sin comprobación de ingresos, sin enganche, etcétera. Pero lo esencial es que esas prácticas fueron utilizadas en 60 por ciento del total de los créditos hipotecarios en Estados Unidos en los dos últimos años. De ahí que el colapso del mercado hipotecario sea generalizado. Y los efectos en el mercado hipotecario no residencial (centros comerciales, oficinas) ya se están haciendo sentir. El problema se agrava porque las mismas prácticas irresponsables se extendieron a los créditos al consumo: tarjetas de crédito, financiamiento de compras de automóviles y hasta créditos de colegiaturas universitarias.
Pero quizás la conexión más importante con el sistema financiero se encuentra en las prácticas de las aseguradoras llamadas monolínea y en la bursatilización de los títulos hipotecarios. Por su calificación triple A en el mercado, las aseguradoras monolínea prestan una garantía para los emisores de bonos a cambio de una prima. Ese mecanismo reduce el costo del financiamiento para el emisor, mientras el adquirente de los bonos siente que tiene un respaldo de primera calidad.
Hoy estas aseguradoras sufren pérdidas colosales al trabajar con paquetes bursatilizados respaldados (o contaminados) por hipotecas de mala calidad. Por eso, dos de ellas han perdido su calificación triple A, con graves repercusiones sobre todo el sistema financiero, afectando bonos corporativos y de gobiernos municipales en todo el territorio estadunidense, aunque no estuvieran relacionados en primera instancia con el mercado hipotecario. Hoy varias aseguradoras monolínea están al borde de la insolvencia, lo que arrastraría al sistema financiero estadunidense a una catástrofe.
Las aseguradoras monolínea y las operaciones de bursatilización de paquetes de créditos fueron consideradas innovaciones para distribuir y reducir el riesgo. Pero hoy son el vehículo de una metástasis que amenaza todos los componentes del sistema financiero. La calificación a la baja de las monolíneas obligará a los bancos a incorporar en sus estados financieros el deterioro de numerosos instrumentos, lo que reducirá más el crédito para toda la economía. Por otra parte, la bursatilización de paquetes de créditos infectados por la mala calidad serán la pieza clave en la correa de transmisión que acabará por contaminar todo el sistema financiero, en Estados Unidos y en el mundo.
En síntesis, los mecanismos supuestamente diseñados para reducir el riesgo de una crisis sistémica son precisamente los que hoy constituyen la peor amenaza para la integridad del sistema financiero, bancario y no bancario. Lo peor es que no hay posibilidades de un rescate ni de una respuesta de política macroeconómica adecuada.
La crisis financiera en Estados Unidos agravará la recesión, haciéndola más larga y profunda que las anteriores. También la extenderá a todo el planeta, en combinación con la peor crisis financiera en siete décadas. Todo eso a pesar de los rebotes “espectaculares” (e irracionales) en los mercados bursátiles del mundo, como los de ayer. Después de la tormenta, cuando el polvo se asiente, veremos que la economía y el sistema financiero globales habrán sufrido transformaciones profundas. Y la secuela pavorosa de quiebras, desempleo y desigualdad marcará el adiós definitivo a la retórica feliz sobre las virtudes de la globalización.
La peor crisis económica desde la II Guerra, A.G.
Turbulencias en los mercados.
Greenspan cree que las turbulencias en EE UU dejarán “muchas víctimas”
EL PAÍS - Madrid – 18/03/2008
La crisis financiera que inunda Estados Unidos, y en parte el resto del mundo, es “la más dolorosa desde el final de la II Guerra Mundial”. Así lo cree Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal -banco central estadounidense- y una de las voces más respetadas en la economía mundial. En un artículo publicado ayer por el diario británico Financial Times, Greenspan analiza la crisis y le pone fecha de finalización: “Cuando los precios de la vivienda se estabilicen y, con ellos, el valor de las acciones de los hogares ligadas a hipotecas basura”.
El anterior responsable de la política monetaria estadounidense confía en que en ese momento se empiece a restaurar la confianza en los supervisores financieros. Pero hasta entonces se avecinan tiempos duros. “La crisis dejará muchas víctimas. Espero que una de ellas no sea la confianza en la vigilancia de las autoridades ni en la autorregulación financiera”, expresa.
Lo que sí quedará dañado es el actual sistema de evaluación de riesgos financieros. “El problema esencial es que nuestros modelos [...] son todavía demasiado simples para captar la cantidad de variables que dirigen la realidad económica mundial”. Greenspan atisba una solución difícil de aplicar: “Si pudiéramos modelar cada fase del ciclo de forma separada y detectar las señales que nos dicen cuándo está a punto de ocurrir el cambio de ciclo, los sistemas de gestión de riesgos podrían mejorar significativamente”. Y zanja la cuestión con realismo: “No podemos esperar anticipar crisis futuras con ningún grado de confianza”.
Los consejos de Greenspan son vistos con recelo por economistas de prestigio, como Paul Krugman, que lo acusan precisamente de no haber sabido prevenir la crisis cuando dirigía la política monetaria en EE UU.
RECESIÓN ECONOMICA INTERNACIONAL SE AGUDIZA
Turbulencias en los mercados
Strauss-Khan: “La crisis en los mercados provoca riesgos cada vez más serios”
El FMI revisará a la baja sus previsiones de crecimiento para Estados Unidos, Europa y los países emergentes.- Bush afirma que “EE UU vive tiempos difíciles, aunque domina la situación”
AGENCIAS - París – 17/03/2008, El País.
La crisis en los mercados está provocando riesgos “cada vez más serios” en el crecimiento económico, ha asegurado hoy el director general del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Khan. Strauss-Khan ha añadido que el organismo se dispone a bajar más aún las previsiones de crecimiento mundial.
“Las próximas previsiones del FMI serán un poco débiles para Estados Unidos, para Europa y también para los países emergentes, que se benefician aún de un fuerte crecimiento pero que no puede continuar indefinidamente en el marco de estas turbulencias”, ha añadido.
En este sentido, el director de la institución internacional ha advertido que “el conjunto del sistema se está ralentizando” y las estimaciones de crecimiento “son más débiles” que las publicadas por el FMI el mes pasado.
Preguntado sobre la probabilidad de que haya recesión en Estados Unidos, ha respondido que ésa es “una cuestión técnica”, y que en cualquier caso lo cierto es que “hay una ralentización” y habrá menos crecimiento del augurado anteriormente.
Strauss-Khan ha insistido en que “estamos afrontando una crisis global y necesitamos una respuesta global”, y ha señalado que el FMI es la instancia adecuada para que se lleven a cabo consultas, algo que se está haciendo.
“Cuando se vive una crisis global, hay que aportar respuestas globales”, ha argumentado antes de reiterar que “cuando las cosas van mal, la globalización sigue estando ahí y por tanto las respuestas deben ser respuestas globales, elaboradas con concertación, en particular en instituciones como el FMI”.
Sobre la cuestión de si no hacía falta una acción concertada para detener el hundimiento del dólar frente a otras divisas, el economista ha señalado que aunque la situación por la depreciación del dólar es “más tensa”, no es necesaria por ahora una intervención de los bancos centrales. Así, ha apuntado que el yuan y el yen tienen aspecto débil, mientras que el euro parece sobrevalorado. El dólar, según Strauss-Kahn, está en terreno intermedio.
“No me parece que los bancos centrales tengan que intervenir”, ha comentado Strauss-Kahn en una conferencia de prensa en París antes de precisar que en caso de intervención tampoco lo anunciarían de antemano.
De este lado, el máximo responsable del FMI, que ha participado en una conferencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre las reformas en Europa, ha dado la “bienvenida” a la intervención del pasado fin de semana para salvar a un banco estadounidense de la bancarrota.
Por su parte, el máximo responsable de la OCDE, Ángel Gurría, ha señalado que posiblemente sería necesario más dinero público para resolver los problemas y que quizás habría que relajar la política monetaria, principalmente en EEUU.
“Cuando sea necesario actuaremos de forma decisiva”
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha asegurado hoy que la economía del país afronta momentos “difíciles, aunque domina la situación”.
“Una cosa es segura, atravesamos por momentos difíciles”, ha comentado el presidente tras reunirse con el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y otros altos asesores económicos. “Otra cosa también está clara: hemos tomado medidas decisivas”, ha añadido.
El presidente ha elogiado a la Reserva Federal (Fed) por las medidas adoptadas durante el fin de semana para ayudar a mejorar la liquidez de las instituciones financieras.
“Cuando sea necesario actuaremos de forma decisiva”, ha apuntado, sin precisar qué otras medidas podría adoptar su administración.
Ha insistido, además, en que “las instituciones financieras (estadounidenses) son fuertes” y en que los mercados funcionan de forma eficiente.
TRANSNACIONALES SE DESCONECTAN DE ECONOMIA DE EU
Las transnacionales mundiales se están desconectando de la economía estadounidense: cuando las grandes dicen adiós
Robert Weissman
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Traducido para Rebelión por S. Seguí |
Nadie parpadea siquiera cuando el redactor jefe de una revista titulada Multinational Monitor (es decir, su seguro servidor) sugiere que los intereses de las grandes empresas transnacionales difieren de los de la gente corriente y con frecuencia se enfrentan a éstos.
Pero la cosa es diferente cuando quien lo afirma es la revista BusinessWeek.
“¿Son buenas para EE UU las multinacionales? es el título del artículo principal del número más reciente de esta revista, heraldo de las noticias que interesan al business. La respuesta a la pregunta la aporta el principal economista de BusinessWeek, Michael Mandel, y pretende ser equilibrada –por una parte, sí; por otra parte, no— pero la conclusión final es: no especialmente. El artículo hace hincapié en que el éxito de las transnacionales con razón social en Estados Unidos –es decir, el sector empresarial que está en mejor situación para beneficiarse de la recesión estadounidense y del dólar en caída libre, por sus grandes ventas a otros países— no hace gran cosa para ayudar a la economía estadounidense, si tenemos en cuenta los indicadores más significativos.
En favor de las multinacionales, el artículo de BusinessWeek hace referencia a encuestas que indican que estas empresas son más productivas, pagan mejores salarios y están mejor gestionadas que sus contrapartes nacionales. Las transnacionales de EE UU tienden además a mantener sus actividades de investigación y desarrollo en Estados Unidos, y ofrecen con ello empleos bien pagados.
Sin embargo, aunque estas empresas son más eficientes según muchos indicadores –y BusinessWeek no aclara si son eficientes porque son transnacionales o si las empresas eficientes crecen hasta convertirse en transnacionales— no cumplen en cambio muchos de los requisitos que la gente espera en primer lugar de una economía.
El más importante de todos: las transnacionales tienen una tasa muy insuficiente de creación de empleo. Las transnacionales estadounidenses han suprimido más de dos millones de empleos en Estados Unidos, desde 2000 a 2005, según indica BusinessWeek. Las grandes empresas extranjeras también redujeron el empleo en EE UU durante ese periodo en 500.000 puestos de trabajo.
Y no se trata aquí sólo de empresas que se han deslocalizado a lugares con menores costos y salarios. En comparación con las grandes empresas que operan en EE UU, las transnacionales proporcionan un número global mucho menor de empleos –contando los de EE UU y los del resto del mundo— en relación con su porcentaje de ventas y beneficios.
Pero la explicación más decisiva de esta reducción de empleo reside, en gran parte, en el traslado de las empresas a lugares con salarios más bajos (y en la subcontratación, un tema que BusinessWeek no aborda). “En lugar de poner al día sus instalaciones aquí y vender en los mercados mundiales, las empresas gigantes estadounidenses –como General Electric, IBM y United Technologies— trasladaron sus fábricas a otros países”, escribe Mandel. “En efecto, en la pasada década las multinacionales se han ido desconectando de la economía de EE UU”, afirma.
Un dólar en caída libre debería propiciar que los fabricantes de todo el mundo invirtiesen cada vez más en Estados Unidos, un país cada vez más barato a medida que el dólar sigue cayendo. Pero BusinessWeek previene de que las consideraciones fiscales, entre otras, frenarán esta tendencia.
Lo cual nos conduce a un segundo tema clave que plantea el citado artículo de BusinessWeek: las estrategias de evasión fiscal de las transnacionales. “Trasladar sus operaciones a otro país proporciona a una multinacional un número casi infinito de estrategias, unas legales y otras algo menos, para reducir los impuestos estadounidenses que gravan a las empresas.” Entre otras bien probadas, las siguientes: transferencias de precios: las subsidiarias basadas en EE UU pagan un precio excesivo por productos de otras subsidiarias propias en el extranjero, con lo que trasladan sus ingresos y beneficios a lugares de baja fiscalidad; transferencia de propiedad intelectual a las subsidiarias sitas en paraísos fiscales y pago a éstas de altas sumas en concepto de royalties; y, por último, endeudamiento en lugares de alta fiscalidad con el fin de aprovecharse de las deducciones sobre los intereses de la deuda.
Un tercer problema que señala BusinessWeek es la capacidad de las transnacionales de chantajear (esta palabra la utilizo yo, no la revista) a los países, exigiendo concesiones a cambio de localizar allí sus instalaciones de producción.
El artículo cita en concreto la industria de los semiconductores, rama industrial en la que la investigación se realiza en territorio estadounidense y en la que hay perspectivas de ampliación de la producción. A continuación, cita textualmente a líderes empresariales que, con todo descaro, afirman que la única salida que tiene EE UU es proporcionar a las empresas todo tipo de deducciones e incentivos fiscales.
“Debemos tomar la decisión de competir en el plano de la inversión e igualar así las ofertas de incentivos y vacaciones fiscales de otros países,” afirma George Scalise, presidente de la Semiconductor Industry Association. “Si no lo hacemos, será difícil mantener nuestra ventaja en materia de tecnología e innovación.”
Y Hector Ruiz, presidente-director general de Advanced Micro Devices, añade: “No se trata de corporate welfare(1). [Estamos] en un mundo competitivo.”
Pero lo que Ruiz no dice es que esta competencia que menciona está trucada. En un mundo dominado por las grandes empresas transnacionales, la competencia se produce entre países (y Estados y ciudades) y entre las personas que viven en ellos: pero gane quien gane, las mismas empresas seguirán ganando.
Enlace original:
http://www.counterpunch.com/weissman03042008.html
________________
(1) corporate welfare: Estado de bienestar empresarial. Adaptación de welfare state: Estado de bienestar (general) (N. del t.)
Robert Weissman es redactor jefe del Multinational Monitor, de Washington DC, y director de Essential Action.
S. Seguí pertenece a los colectivos de Rebelión y Cubadebate. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, el traductor y la fuente.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=64233
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